Cerca del Monte del Templo en Jerusalén se descubrió un fragmento de cerámica de unos 2,700 años de antigüedad, que aporta nueva información sobre las relaciones políticas y fiscales del antiguo Cercano Oriente. La Autoridad de Antigüedades de Israel anunció el 4 de abril que el artefacto contiene una inscripción cuneiforme escrita en acadio, la lengua del Imperio Asirio.
El descubrimiento es significativo porque proporciona evidencia material del cobro de tributos descrito en los relatos bíblicos. Según los investigadores, este fragmento respalda historias como las que se encuentran en el Segundo Libro de los Reyes (18:13-14), que narra cómo Ezequías, rey de Judá, pagó con plata y oro tras una invasión asiria.
Los arqueólogos creen que la pieza de cerámica representa una orden oficial de tributo enviada desde la corte asiria a un rey de Judá. El texto menciona «el primer día del mes de Av» —una fecha del calendario mesopotámico— y hace referencia a un alto funcionario conocido como «el portador de las riendas», quien transmitía mensajes entre las autoridades imperiales y los reinos vasallos.
El artefacto fue descubierto durante las excavaciones en el Parque Arqueológico Davidson, junto al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, por Moria Cohen y su equipo mientras tamizaban tierra de una estructura que data del período del Primer Templo. El análisis realizado por Anat Cohen-Weinberger determinó que su arcilla no provenía de Jerusalén, sino de la cuenca del río Tigris en Irak —donde se ubican importantes ciudades asirias como Nínive, Asur y Nimrud—, lo que confirma su origen como un documento oficial enviado desde Asiria.
Según se informa, esta es la primera vez que se encuentra allí una inscripción de Asiria que data del período del Primer Templo de Jerusalén. Si bien registros anteriores mencionaban a enviados que viajaban entre Judá y las cortes imperiales, este artefacto sirve como evidencia directa de la comunicación iniciada por Asiria hacia Jerusalén.
Los investigadores afirman que este hallazgo arroja luz sobre una época crucial en la que Jerusalén sirvió como centro administrativo cerca del Monte del Templo, en medio de complejas relaciones diplomáticas con poderosos imperios.


