El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, desestimó el 12 de marzo los recientes informes de organizaciones no gubernamentales que acusan a su administración de mantener presos políticos y cometer crímenes de lesa humanidad en la lucha del país contra las pandillas.
Este asunto reviste gran importancia, ya que suscita preocupación por las prácticas de derechos humanos bajo el gobierno de Bukele, especialmente dado el estado de excepción vigente que permite detenciones sin orden judicial. Esta política ha resultado en el encarcelamiento de aproximadamente 90 000 personas durante casi cuatro años, de las cuales unas 8 000 fueron posteriormente liberadas por falta de pruebas.
Bukele respondió a las acusaciones escribiendo en X: «Es curioso ver a todas las ONG, grupos de expertos, medios de comunicación y periodistas pagados por (George) Soros atacando al unísono y de forma obviamente coordinada», refiriéndose sin pruebas al multimillonario y filántropo estadounidense. Continuó: «Me preocuparía si no fuera así. Significa que vamos por buen camino. Gracias a Dios». Bukele es conocido por responder a las críticas con mensajes irónicos.
Un informe de la reconocida ONG Cristosal, publicado el jueves pasado, afirmaba que el gobierno de Bukele mantiene a 86 críticos como "presos políticos", una situación que, según Cristosal, no se había visto en El Salvador desde el fin de su guerra civil hace tres décadas. La organización comparó este hecho con las situaciones que se viven en Venezuela y Nicaragua.
Además, un grupo de expertos respaldado por organizaciones como la Federación Internacional de Derechos Humanos y la Comisión Internacional de Juristas acusó el martes al gobierno de Bukele de cometer “crímenes de lesa humanidad”, entre ellos tortura y desapariciones.
Las implicaciones más amplias se centran en el creciente escrutinio internacional sobre las políticas de seguridad de El Salvador y su impacto en las libertades civiles. Es probable que los observadores continúen monitoreando cómo estas acusaciones afectan tanto la política interna como las relaciones de El Salvador con el exterior.



